dijous, 21 de maig del 2015

Carta de Pablo Iglesias (Eleccions municipals i autonòmiques 2015)

Queridos ciudadanos y ciudadanas,

Ha pasado poco más de un año desde que nació Podemos. Durante todo este tiempo acelerado el panorama político ha cambiado por completo y lo que no había sucedido en décadas ha ocurrido en meses.
 
Las grandes maquinarias de los partidos todavía cuentan con poder mediático, económico e institucional, pero su tiempo ya ha pasado. Entramos en la semana más decisiva de la historia reciente. Nunca una campaña electoral había suscitado tanto interés. Prácticamente la mitad del electorado aún no ha decidido su voto. Por tanto, ahora todo suma: cada gesto, cada palabra, cada conversación en el trabajo, cada mirada cómplice, cada mano tendida al que cede a la resignación, cada vez que alguien levanta la cabeza y promete que se acabó el tiempo de decidir por el miedo, que ahora toca  votar con dignidad y con ilusión. Nunca antes ha sido tan cierto, y probablemente nunca más volverá a serlo: todo depende de ti.
 
¿Te imaginas qué pasaría si ahora mismo te decides a convencer, por ejemplo, a 5 personas? Si esta carta está en tus manos en papel, significa que alguien se ha tomado la molestia de imprimirla y entregártela. Como sabes, no pedimos dinero a los bancos porque sólo queremos debernos a la gente.
 
Sabemos que la inmensa mayoría sabe que ya toca cambiar, que lo de siempre no funciona y necesita una buena reforma, una modernización a la altura de los tiempos. Que si no queremos que los cimientos de nuestra casa común se resquebrajen es preciso cambiar lo que está en nuestra mano, que no es poco. Porque contamos con un país moderno, desarrollado, civilizado, con unas condiciones envidiables y unas ideas frescas que es preciso poner ya en práctica.
 
No importa si no has votado en el pasado o qué hayas votado, ahora toca elegir entre sacar lo mejor de nosotros o desperdiciar las conquistas sociales de nuestros mayores. Pretenden acabar con un legado al que miramos con orgullo, para vender nuestro país y condenarlo a ser una colonia empobrecida donde nadie tenga asegurado nada. La crisis económica, y los cuentos de la recuperación, son la estafa con la que esperan tenernos aislados, temerosos, resignados a no aspirar a un país mejor. No lo van a conseguir, han calculado mal. No cuentan con que algo fundamental ha cambiado ya.
 
Somos mucho más poderosos que los poderosos. Cuanto más poder, influencia mediática, carteles, autobuses y pancartas despliegan sus grandes maquinarias, más se atan a aquello que les impide gobernar para la gente, porque saben que sólo haciendo un pacto con el diablo pueden retrasar el cambio que ya viene. Nosotros, en cambio, cada día somos un poco más fuertes porque cada día son más las personas que se van dando cuenta de que el futuro de nuestro país pasa por una regeneración democrática y económica.
 
Los demás necesitan dinero y poder para convencer a la gente. Nosotros somos la gente. Los partidos de siempre y sus nuevos clones sólo existen gracias al dinero, y al dinero se deben. En cambio, el mero hecho de que esta carta esté en tus manos es un acto de dignidad ciudadana, de anhelo de democracia. Tenemos un arma secreta escondida, un as bajo la manga, el jugador número 12, el que va a colarles el último voto, el decisivo: tú.
 
¿Te imaginas que llega al gobierno una fuerza política completamente transparente e independiente, que no tiene ni un solo euro de deuda con los bancos, que no tiene ni un solo amigo poderoso al que deberle nada? ¿Te imaginas que la gente utiliza las instituciones para mejorar la vida de cada persona, pensando sólo en el bien común y no en el beneficio de unos pocos?
 
¿De verdad te has parado a pensar cuántas cosas podríamos llegar a hacer si juntáramos todas nuestras fuerzas y pusiéramos a los más capaces a pensar cómo arreglar nuestros ayuntamientos, nuestras comunidades, nuestra industria, nuestro campo, nuestro modelo energético y productivo, nuestras pymes, nuestros derechos laborales, nuestra sanidad y nuestra educación? Lee, reflexiona, estudia nuestras propuestas, participa. Sin ti no hay democracia.
 
España está llena de personas sobradamente capacitadas para hacer que nuestro país quite el freno de mano y crezca con justicia y equilibrio social. Hay que dejar trabajar a la gente. Toca quitar el tapón, desplegar las velas, abrir puertas y ventanas, dejar que corra aire fresco, levantar las alfombras; limpiar las instituciones y ponernos codo con codo, con la mano tendida, a trabajar con quienes quieran hacer de nuestro país lo que debe ser.
 
En muchos territorios vamos a estar a uno o dos escaños de obrar el milagro. Nos quedan unos días por delante aún, y saben que empujamos fuerte desde abajo, porque nuestro es el futuro. Ha llegado la primera vuelta del año del cambio y tú vas a inclinar la balanza, lo sé. Por eso cada día de campaña nos crece un poco más la sonrisa.
 
El momento es ahora, tú tienes el papel. Pásalo.
 
Pablo Iglesias, Secretario General de Podemos.
 

dimarts, 5 de maig del 2015

dilluns, 9 de març del 2015

CARTA DE JUAN CARLOS MONEDERO A LOS AMIGOS Y AMIGAS DE PODEMOS

Saludos a todas las amigas y amigos de Podemos, a toda la gente que confía en el cambio en España.

Ha sido un mes muy intenso que todos y todas habéis vivido y sufrido con nosotros y en especial conmigo. Me decía un abuelo que ha peleado mucho durante toda su vida que no recuerda durante toda la transición tantas ganas de acabar con una formación política. El régimen ha creído que podía acabar con Podemos intentando acabar con mi persona y ha dirigido todas sus baterías contra mí. Pero en verdad yo no soy tan importante. La fuerza de sus ataques habla de vuestra fuerza y el miedo que les habéis creado.

Tengo que daros las gracias a todos los que habéis confiado y también muchas disculpas a los que os han faltado argumentos durante este mes. Ha sido demasiado tiempo.

En Podemos no somos profesionales de la política y yo también, en algún momento, me he quedado sin palabras ante la intensidad de las mentiras y la virulencia de los ataques. He necesitado tiempo para preguntarme qué había cambiado en mi vida en apenas un año para que de pronto una persona sin ningún cargo público, alguien que no es diputado, senador, alcalde o Ministro, que tampoco se ha propuesto para ningún cargo en las elecciones, se puede convertir en el centro de la información de todo un país.

He tenido que entender que todo esto no era nada conmigo. Yo no soy tan importante. Los ataques contra mí eran ataques contra algo que ha puesto muy nerviosos a los poderosos de nuestro país. Y lo único que ha cambiado políticamente en mi vida en el último año se llama Podemos.

La única salida de los partidos del régimen es intentar colocar un discurso: todos somos iguales. Pero es mentira. Ojalá se persigan los delitos verdaderos en España, ojalá se persigan la corrupción como han demostrado ser capaces de perseguir a los opositores.

Parece cada vez más claro que el partido de gobierno pone las instituciones a trabajar en su beneficio. El Ministro Montoro amenaza a un ciudadano, y la Vicepresidenta del Gobierno, la que no hablaba de personas concretas, hasta dos veces se ocupa de mi persona en la rueda de prensa después del Consejo de Ministros. De alguien que no es nadie. Sólo, según ellos, una amenaza para los privilegios que han conseguido a costa de los derechos de la mayoría.

Un diario importante saca en primera página que había falseado mi currículum y cuando todo lo que ahí decían se demuestra que es mentira, no sacan el desmentido ni piden disculpas. Después de decir en primera página que un profesor de universidad había falseado su currículum.

Otro diario importante dice que me han ingresado cifras enormes de dinero, pero no dicen ni dónde ni cuándo ni en qué cuenta. Pero es primera página.

O dicen que no he pagado impuestos cuando he abierto una empresa en España y he declarado impuestos apenas unas semanas después, dejando claro que aquí no hay ocultación de ningún tipo.

No les importa que ganemos dinero. Eso no es ningún problema. Lo que les preocupa es en qué nos lo gastamos. Y en mi caso, el dinero que he ganado a través de mi empresa me lo he gastado en un proyecto de comunicación. No en un jaguar ni en un palacio en Pedralbes. La Tuerka es un proyecto que emitía un día a la semana en un garaje de Vallecas y que hemos sido capaces de emitirlo todos los días y que un equipo de gente joven que daba lo mejor de sí de manera voluntaria puede ahora enfrentar su proyecto de manera digna. Y eso a los poderosos no les gusta, no pueden soportarlo.

Han seguido mintiendo. He repetido que la fiscalidad de mi empresa es correcta, legal y legítima. Pero daba lo mismo. Necesitan decir que somos iguales que ellos.

Mi declaración voluntaria complementaria no tiene detrás que antes hiciera nada ilegal, sino hacer la declaración que evitara cualquier discusión con hacienda evitando la confrontación con un Ministro, que también debiera ser el mío, pero que se comporta como una persona al servicio de la casta.

Han querido ganar en los medios de comunicación lo que no son capaces de ganar en las urnas.

Me han acusado de cualquier barbaridad con un solo fin: que me vaya ¿qué me vaya de dónde? No soy Ministro, alcalde, diputado ni candidato a nada. Mi única tarea es coordinar el programa de Podemos. Si de lo que se trata es de que deje de ser Juan Carlos Monedero, me temo que en eso no voy a poder satisfacerles.

Algunos pretenden igualmente que renuncie a mi relación con América Latina. Es un error. La principal ventaja que tiene España respecto del resto de Europa es que tenemos un continente que habla nuestra lengua y forma parte de nuestra historia. Renunciar a ello es condenarnos a ser la esquina de Europa. Es un continente hermano, en toda su pluralidad y contradicciones, y así, como un continente hermano lo siento.

He cometido errores. Claro. Somos humanos. Pero no de los que nos acusan. El principal error es no haberos dado explicaciones antes. He tenido que esperar a tener todos los papeles que prometí enseñar. Y también que recuperar papeles de hace 20 años, porque me han acusado de cosas que supuestamente hice o no hice hace 20 años. He tenido que terminar el curso, corregir exámenes y demás tareas de mi trabajo. Y entender qué estaba ocurriendo porque no me reconocía en ninguna de las portadas y de las informaciones sobre una persona que me parecía ajena a quien yo soy.

No soy ni quiero ser un profesional de la política. Aún menos de la vieja política donde el éxito se mide por tu capacidad de acuchillar a cualquier adversario. He aprendido algo con mucha fuerza este mes: ni portadas ni gobiernos mafiosos ni el miedo del régimen van a amordazarme. Sé que viene un año muy duro para todos los que queremos cambiar las cosas. Con tantas amenazas no podemos permitirnos el lujo de cometer ningún error. Por eso os pido una vez más disculpas por no haber sido capaz de poder responder antes ante vosotras y vosotros.

La marcha del cambio del 31 de enero me ha enseñado muchas cosas importantes: nos habéis demostrado que sabéis que los ataques no son a nosotros, sino a todos; golpean en nuestro rostro, pero van dirigidos a toda la gente que quiere cambiar. Pueden intentar asustarnos a nosotros, pero no pueden asustar a todo un pueblo.

El cambio ya ha empezado. Y todas y todos hacemos mucha falta.

Nos vemos en las calles.