dimarts, 31 d’agost de 2010

Entrevista a Bonaventura Clotet (Agost de 2010)






BONAVENTURA CLOTET


La vacuna contra el sida es posible



La noticia ha dado la vuelta al mundo: un simple gel es capaz de proteger a las mujeres contra el sida. Este avance y otros similares han desatado la esperanza de que la vacuna definitiva contra la enfermedad esté muy cerca. ¿Qué hay de realidad en ello? Hablamos con uno de los mayores especialistas españoles en el tema para que nos aclare las cosas.


El virus del sida se expande continuamente
. Cada día, 7.400 personas resultan infectadas en todo el mundo y la epidemia afecta ya a 33 millones. Se dice pronto. Frente al virus, miles de científicos se afanan por detener su avance. Objetivos: garantizar el acceso a un tratamiento universal que, hoy, sigue siendo demasiado caro; encontrar maneras de evitar el contagio y, especialmente, una palabra se repite en la mente de todos. Vacuna.

En la decimoctava conferencia internacional
del sida, celebrada recientemente en Viena, hubo un optimismo sin precedentes a la hora de contemplar la posibilidad de conseguir una vacuna en una fecha más o menos cercana. Y algunos métodos para evitar el contagio, como un gel que se aplican las mujeres, todavía en fase de investigación, están dando resultados prometedores. En la otra cara de la moneda: la criminalización y estigmatización de los enfermos sigue condenándolos al olvido, y en tiempos de crisis, gobiernos e instituciones privadas reducen los fondos dedicados a la investigación. Con todo, ésta vive un momento fundamental. Hablamos con una de las máximas figuras españolas en relación con la investigación sobre el VIH, el doctor Bonaventura Clotet, director del centro IrsiCaixa en Badalona.


XLSemanal. ¿La vacuna puede ser una realidad?
Bonaventura Clotet. Un estudio ha conseguido un éxito muy importante a la hora de considerar la vacuna como algo posible. Se basa en una investigación realizada en Tailandia, que ha logrado que un 31 por ciento de los participantes se protegiera.

XL. Pero eso no significa que este ''milagro'' esté a la vuelta de la esquina...
B.C. El estudio es sólo un primer paso. Ha obtenido buenos resultados, especialmente durante el primer año, pero habrá que averiguar aún muchas cosas. Probablemente, haya que suministrar dosis de refuerzo para que el efecto se mantenga al cabo del tiempo. Hay que conseguir una vacuna más eficaz, pero se están trabajando en muchos modelos que nos permiten tener esperanzas.

XL. ¿Cómo funcionaría la vacuna?
B.C. Hay que identificar las partes del virus que son más eficaces para despertar la respuesta inmunitaria. Una vez identificadas, las ‘pegas’ en un vehículo transformador, que es el que lo introducirá en el cuerpo humano. Tu organismo reaccionará contra ese inmunógeno, produciéndose la respuesta inmune adecuada.

XL. ¿Actúa entonces como una vacuna tradicional?
B.C. No, las vacunas más eficaces son las que utilizan virus atenuados. Pero en el caso del virus del sida no se puede emplear porque se recombinaría y se empezaría a replicar. No vacunarías, sino que infectarías a esas personas.

XL. La prevención, con todo, sigue siendo uno de los factores fundamentales...
B.C. Sin duda. Es muy importante el avance anunciado en Viena de que un gel con Tenofovir al uno por ciento protegía al 39 por ciento de las mujeres y, además, evitaba contraer herpes simplex en un 50 por ciento. Es el primer estudio que demuestra que es posible que un gel prevenga la infección.

XL. ¿Y con pastillas?
B.C. Dentro de poco se publicarán otros estudios que han demostrado que con la administración oral de fármacos se puede proteger a los chimpancés de la adquisición del virus. Un fármaco muy prometedor es el Maraviroc, que supondrá un gran avance en la prevención.

XL. ¿Es cierto que la circuncisión también dificulta el contagio?
B.C. Sí, pero para el hombre. Una de las cosas importantes del gel es que es la mujer quien se lo aplica y quien se protege. La circuncisión funciona porque hace que se endurezca la mucosa, y así es más difícil que el virus pueda entrar en contacto con las células dendríticas [un tipo de células especializadas características del sistema inmunitario de los mamíferos] que están a nivel de la submucosa.

XL.El problema es que todos estos tratamientos suelen ser carísimos...
B.C. Fundaciones como la de Bill Clinton o Bill Gates han hecho esfuerzos para abaratar los medicamentos. También están los genéricos, pero la industria farmacéutica occidental debería abaratar el coste. Este problema no sólo afecta a los países en vías de desarrollo: en Europa, con la crisis actual, el presupuesto de sanidad es elevadísimo y la sostenibilidad del sistema sanitario depende de que se abarate el coste de farmacia. Hay que bajar los precios.

XL. ¿Y eso cómo se consigue?
B.C. Tiene que haber un esfuerzo bilateral. La industria puede reducir el coste de los medicamentos si obtiene algunas concesiones adicionales, como beneficios fiscales. La industria farmacéutica debe entender que tiene que ajustar un poco sus beneficios.

XL. Quizá el mayor logro estos últimos años ha sido hacer del sida una enfermedad crónica, no mortal.
B.C.
Sí, eso se consiguió ya en 1996, cuando aparecieron unos fármacos antirretrovirales extremadamente eficaces. Y desde entonces hay medicamentos más potentes y menos tóxicos. Ya hay unas expectativas de vida normal para el paciente; ahora, el objetivo es otro: ver por qué se producen los efectos adversos de los fármacos y cómo evitarlos. Lograr frenar el envejecimiento precoz asociado al sida, el riesgo de enfermedad cardiovascular… Hay que perseguir que las coinfecciones, como son los papilomas, no progresen y generen cáncer.

XL. Una dificultad añadida es la gran mutación del virus.
B.C. El problema está en que el virus tiene un error de copia, que quiere decir que cada vez que entra un virus en una célula, sale otro que no es exactamente igual. Eso le permite escapar al control del sistema inmunitario porque, una vez que entra el virus, el sistema inmunitario empieza a trabajar con un cierto retraso fabricando anticuerpos contra un virus A, digamos, pero la replicación hace que rápidamente aparezca un virus B. El sistema inmunitario siempre va un paso por detrás del virus.

XL. Entonces estamos condenados...
B.C. De hecho, el virus en su evolución semeja la evolución de las especies, pero en cuestión de horas o días. Aquella especie que se adapta más al medio es la que sobrevive. Esto lleva millones de años, pero en los virus, que producen millones diarios, se selecciona muy rápidamente la mutante que se adapta más al medio en el que está. Y ese medio es el sistema inmunitario que la está intentando bloquear, los fármacos... esa mutante que escapa a todo esto es la que sobrevive, y por azar se produce cada día. La ventaja es que con un tratamiento triple por fármacos, es muy difícil que la mutante consiga escapar.

XL. De ahí también la importancia de un tratamiento precoz.
B.C. La única manera de evitar esa replicación sería aplicar el tratamiento inmediatamente después de la infección. Al cabo de horas, días... Eso es muy difícil, porque a las personas no se les diagnostica tan deprisa. Pero hemos observado que, si uno trata la infección durante los primeros meses, consigue una recuperación inmunitaria muy buena. El tratamiento precoz es fundamental.

XL. Para lograrlo, es imprescindible detectarla a tiempo.
B.C. Uno de los proyectos más importantes de IrsiCaixa está relacionado con esto. En una publicación en Nature Magazine demostramos la existencia de un cierto grado de replicación viral persistente, a pesar de tener una carga viral indetectable. Con métodos muy sofisticados pudimos medir que existía todavía una replicación viral de muy bajo grado que no se detectaba con los métodos habituales; aunque no se aprecie, el reservorio viral se mantiene lleno. Por eso, cuando interrumpes un tratamiento, a los pocos días rebrota el virus. Hay que dirigir las estrategias a ver cómo se puede vaciar este reservorio viral.

XL. ¿Se conseguirá la erradicación?
B.C. Trabajamos en ello. Para conseguirlo, el virus latente debe ‘despertarse’, para que se replique, salga al exterior y pueda ser destruido por el sistema inmunitario; porque las células que están en forma latente, dormida, no expresan en su superficie ninguna característica especial, con lo cual no son atacadas por el sistema inmunitario. Es necesario activar el virus dormido. Necesitamos fármacos que lo hagan.

Daniel Méndez


Font: XLSemanal nº 1189 (08 a 14 d’agost de 2010):