dissabte, 16 d’octubre de 2010

Entrevista a David M. Black, psicoanalista

Entrevista a David M. Black, psicoanalista

Tengo 68 años. Nací en Ciudad del Cabo (Sudáfrica) y vivo en Londres. Soy psicoanalista desde hace 30 años. Estoy casado y tengo dos hijastras veinteañeras. Soy de izquierdas, liberaldemócrata. Siento simpatía por budistas y cuáqueros. El psicoanálisis es la ciencia de la psique

¿Creyó Freud en Dios en algún momento de su vida?

No. No hay evidencia.

Pero, inconscientemente, ¡fundó una religión!

No. Seguro: el psicoanálisis no es una religión.

¿Ah, no? Textos fundacionales, iglesias (escuelas), escisiones, herejías, popes...

Bueno, la analogía con la historia de las religiones funciona, desgraciadamente, porque es cierto que algunos actuaron como sacerdotes de un dogma. Pero eso ya pasó.

¿Y con qué escuela psicoanalítica debo quedarme?

Todas despliegan cuestiones importantes, desde ángulos diversos.

¿Cuál le atrae más a usted?

La del objeto relacional: enfatiza nuestro deseo de relación humana.

¿Qué era Dios para Freud?

Una ilusión propia de un estadio infantil, cuya función es protegernos de la realidad.

¿Qué pensaba Freud de las religiones?

Que eran neurosis, relaciones patológicas con la realidad.

¿De dónde provenía la aversión y el desdén de Freud hacia la religión?

Se formó a fines del siglo XIX, en plena apuesta por la ciencia, y trabajó de joven en un laboratorio de física y química: lo moderno era la ciencia, el materialismo; lo caduco, la religión. Y repudió el judaísmo paterno.

Pero era judío, se reivindicó como tal.

Sólo en cuanto víctima. Aunque era de familia judía, no era creyente y rechazó la religión judía... Asesinó al padre, como corresponde al mito de Edipo, ¡para Freud central! Otra cosa es el marco mental...

¿Qué quiere decir?

El marco mental de Freud es judío, en el sentido de permitirse gran amplitud mental, libertad intelectual para el debate, la interpretación... ¡Por eso al psicoanálisis se le ha llamado "ciencia judía"!

¿Entroncó Freud con la tradición judía de interpretar sueños?

Freud se identificaba con José, hijo de Jacob, que en el libro del Génesis interpretaba certeramente sueños del faraón, como el de las siete vacas flacas y siete gordas.

La psicoanalítica actual, ¿piensa lo mismo que Freud de las religiones?

Con todo el respeto a Freud, ya no: aceptamos que existe una pulsión humana de dotarnos de un relato acerca del mundo, ¡y el relato religioso responde a tal pulsión!

¿Necesitamos la ilusión, pues?

Exacto: la fantasía dota de sentido a la vida. En la fantasía podemos anclar valores y nuestros horizontes morales - ¿quién soy? ¿quién quiero ser?-,que son los que nos permiten decidir, actuar. Como ve, esto es contrario al concepto físico-químico freudiano.

¿Y la vida en sociedad? ¿Se funda en una fantasía?

Yo diría que sí: una fantasía compartida cohesiona, aunque sea simplemente un proyecto cooperativo.

Si el psicoanálisis no es religión, ¿es ciencia? ¿O quizá es arte?

Ciencia. La ciencia de la psique. El instrumento para explorar la psique.

¿Y se puede? ¡El inconsciente es igual a Dios: inabarcable, insondable!

Es que yo prefiero hablar de "motivos inconscientes" más que de "inconsciente".

¿Influyó el darwinismo en Freud a la hora de acuñar el psicoanálisis?

Freud adoptó siempre el punto de vista de Darwin: ¿qué función adaptativa, evolutiva, tiene esta o esa emoción: la ansiedad, el sadismo, el duelo...? Así trabajó Freud.

¿Puede explicarme el caso real de algún paciente suyo?

Llegó un hombre de 50 años, con un pasado traumático, solitario, deprimido casi toda su vida, con tentaciones suicidas... Estuve viéndole 20 años, y siete años antes de morir, me dijo: "Soy más feliz de lo que jamás pensé! Y siguió viniendo hasta el final: "Tengo la herida aún abierta, pero hoy puedo tratarla", me dijo.

¿Es usted supersticioso?

Seguro que tengo alguna superstición... Es un infantilismo: jugamos a creer que podemos controlar algo del mundo.

¿El psicoanálisis podría aprender algo de la religión?

El valor de la convicción, de la confianza, de la fe. Al final de su vida, Freud se preguntó acerca del motivo último de sus propias creencias, valores… Lo hizo en su obra Moisés y las religiones monoteístas.

Y al revés, ¿qué puede aprender la religión del psicoanálisis?

La religión es la puerta a realidades interiores, y el psicoanálisis el método sistemático de estudiarlas.

¿Simpatiza usted con alguna religión?

Con budistas y cuáqueros. El budista medita para serenarse y serenar su relación con las crudezas del mundo. Los cuáqueros se aplican en cuestiones morales de la vida pública (intervinieron en la abolición de la esclavitud, ahora en el cambio climático...).

¿Está un creyente más protegido psicológicamente que un incrédulo?

Sólo si no usa la religión de modo neurótico, inmaduro.

¿Y cómo es el creyente maduro?

El que se hace cargo de sus actos, responsable, generoso y comprensivo con los actos de los demás, estoico (conocedor de sus emociones para no ser marioneta) y humorístico. ¡El fundamentalista nunca ríe!

¿Veré a un Papa psicoanalizándose?

No veo por qué no.


Relatos
Todo son relatos. El relato mítico, el relato religioso, el relato psicoanalítico... Se trata de adoptar alguno para gobernarte, pero sin desdeñar los restantes (e incluso riéndote un poco del que hayas elegido). De la charla con Black extraigo que ya no hace falta cargar contra la religión, por mucho que Freud lo hiciera en su tiempo, pues hoy no entendemos ya la religión de aquel modo infantil que él conoció. Su enseñanza entronca con un saber antiguo: conócete, para no ser títere de tus emociones descontroladas. De estas cuestiones trata el libro Psicoanálisis y religión en el siglo XXI (Herder), del que Black ha hablado en la X Jornada de Psicología de la Religión, de la Fundació Vidal i Barraquer.