dissabte, 11 de desembre de 2010

Més permisivitat amb els alumnes d'ESO

Los alumnos de Balears a los que se les eche de una clase no serán expulsados

El Govern aprobó ayer el Decreto sobre derechos y deberes de los estudiantes y las normas de convivencia en los centros

V.EZA/E.PRESS PALMA Los alumnos de Balears ya no tendrán que permanecer cinco días expulsados de su centro si el profesor les echa de clase, tal y como establecía hasta ahora la legislación, vigente desde 1995. El Govern aprobó ayer el Decreto que modifica esta situación, en el que se establecen los derechos y deberes de los alumnos y las normas de convivencia de los centros no universitarios de Balears sostenidos con fondos públicos. Así, En el caso de que un alumno sea expulsado de una clase, podrá regresar a la siguiente.

La portavoz del Govern, Joana Barceló, informó sobre la aprobación de este Decreto aunque rehusó desvelar las medidas concretas, remitiéndose a una próxima comparecencia del conseller de Educación. Quien sí se pronunció es la directora del Instituto para la Convivencia y el Éxito Escolar, Elena Navarro, quien subrayó que la principal novedad es la que se refiere a las expulsiones de alumnos.

Así, Navarro recordó que el Decreto de 1995 establecía que todo estudiante que fuese expulsado de clase, no podía volver al centro hasta un mínimo de cinco días y un máximo de dos semanas después, si bien reconoció que, en general, los colegios e institutos no cumplían este precepto al considerarlo excesivo.

La novedad introducida ahora consiste en que un estudiante expulsado de una clase podrá regresar a la siguiente, a lo que se suma que pueda permanecer fuera del centro por un máximo de tres días por conductas "contrarias a la convivencia". La expulsión por un período de entre cuatro y 22 días se aplicará en procedimientos en los que el estudiante incurra en una conducta grave. La directora del Instituto para la Convivencia precisó que el Decreto establece que la expulsión de un alumno de clase es la última medida "correctora" que se adopta, dado que, previamente, el profesor debe "agotar" otra serie de alternativas, como hablar en privado con el estudiante y lograr de él un compromiso de mejorar su actitud.

Asimismo, el Decreto establece como medida previa a la expulsión de un alumno del centro mantener una reunión con su familia o que el afectado realice actividades de aprendizaje relacionadas con la norma de convivencia incumplida o participen en un programa específico o en una mediación escolar. Por otro lado, en caso de que finalmente el estudiante sea echado de clase, el centro debe hacerse cargo de él, de modo que no deberá permanecer en el pasillo esperando a la siguiente clase, para lo cual, según ha explicado Navarro, cada centro tiene su propio reglamento de organización en este sentido. Navarro precisó que el nuevo Decreto no contempla que los profesores sean considerados autoridad pública, tal y como aprobó la Asamblea de Madrid, sino que incide en regular la figura de los mediadores escolares para resolver de forma pacífica los conflictos.

En otro orden, el Govern acordó ayer la creación de seis escoletes de Mallorca como escuelas infantiles de primer ciclo, lo que supone la creación de 239 plazas de 0 a 3 años entre Sencelles, Valldemossa, Lloret, Deià, Santa Margalida y Mancor, con una inversión de más de 1,2 millones de euros por parte de la conselleria de Educación.